
Un hombre que vive en Misiones y hace años fue ganador del conocido juego, tuvo la mala noticia de que le robaron 86 mil dólares, más otros objetos personales.
Hace aproximadamente diez años la suerte golpeó la puerta de Carlos Bravo (47) un efectivo de la Prefectura Naval Argentina y amante del automovilismo deportivo. Desde entonces su vida cambió por completo, sin embargo nunca dejó de ejercer su profesión.
Pero, el jueves 21 de febrero, Bravo se ausentó de su domicilio por uno días. Al regresar el lunes 25, se encontró con que autores desconocidos habían ingresado a su vivienda luego de saltar el muro perimetral que la rodea y forzar la cerradura de la puerta posterior.
Los delincuentes entraron a la casa y se dirigieron al dormitorio matrimonial, ubicado en el primer piso, donde Bravo guardaba una importante suma de dinero.
Una vez adentro, se alzaron con 86.300 dólares, 3.500 pesos, 1.200 reales y un cheque por 500 pesos.
Además se llevaron cinco armas largas de colección calibre 4440, dos fusiles “Mousser” de 7,65 milímetros con sables bayonetas, una escopeta doble caño calibre 28 y el arma reglamentaria del prefecturiano.
La historia de Bravo
Carlos Bravo trabaja en la Prefectura Naval Argentina y en su taller mecánico en Puerto Rico, como cualquier ciudadano común. Hasta que hace unos años salto a la fama cuando ganó el Quini 6.
Eso fue unos días antes de Navidad y Carlos siempre recuerda que el día que se hizo millonario no tenía un pan dulce en la mesa para darle a sus hijos, ya que no podía cobrar la boleta ganadora porque era feriado.
Tampoco había pagado la boleta ganadora que semana a semana jugaba en la agencia de su amigo. Pero el destino quiso que el agenciero repitiera la boleta como todas las semanas y esa sea ganadora de una cifra millonaria.
De ahí todo cambió: en Puerto Rico todos se empezaron a acercar al afortunado ganador y empezaron a pedirle cosas. Hasta hubo una señora que se paró frente a su casa y amenazó con matar a su bebé si no le daban plata.
Las distintas situaciones pusieron intranquilos a los miembros de la familia que por momentos tuvieron miedo de ser asaltados, cosa que recién ayer sucedió por primera vez.
Por ello, trascendió que el prefecturiano iba a mudarse a Posadas y el dinero en la caja fuerte era para comprarse una casa en Villa Sarita.
Su pasión por el automovilismo
Uno de los hobbys de Carlos Bravo es el automovilismo deportivo. Desde hace unos años es activo participante del campeonato Misionero de Rally y la última temporada se ubicó en el tercer lugar del campeonato con su Renault 18.
Antes de ganar el Quini 6 trabajaba en su taller y ahí ayudaba a preparar autos y motos a los pilotos de Puerto Rico.
Una vez que la fortuna lo tocó, le regaló el taller a sus mecánicos y se dedicó a correr en el rally.
La pasión se la pasó a su hijo Alan, a quien acompaña en cada competencia del campeonato provincial de karting, que fiscaliza la Femad.
territorio digital 27/02/2008


Pacman



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